La virtualidad en escena: educación y procesos terapéuticos en momentos de pandemia.

Autores/as: Lic. Natalia Morales. Fundación Anahes. Enlaces Cursos y Talleres. Universidad Provincial de Córdoba. Correo electrónico: nataliamorales@upc.edu.ar

Mgter. Lic. Maria Virginia Pellegrino. KUNE :Equipo terapéutico. Enlaces Cursos y Talleres. Correo Electrónico: licvirginia.pellegrino@gmail.com

 

Autores/as: Lic. Natalia Morales. Fundación Anahes. Enlaces Cursos y Talleres. Universidad Provincial de Córdoba. Correo electrónico: nataliamorales@upc.edu.ar

Mgter. Lic. Maria Virginia Pellegrino. Equipo terapéutico. Enlaces Cursos y Talleres. Correo Electrónico: licvirginia.pellegrino@gmail.com

 

En el Marco del CONGRESO DE EDUCACIÓN Y SALUD.

 

Palabras clave: virtualidad, terapias, educación, salud, familia. 

 

Como profesionales de la salud mental, venimos trabajando desde hace muchos años con niños/as y adolescentes con discapacidad y sus familias. Los hacemos desde dos espacios terapéuticos Fundación Anahes  y KUNE Equipo interdisciplinario de apoyo a la integración.  Sabemos que este contexto repercute de manera directa en todo lo referido a los abordajes terapéuticos, por lo que nos propusimos repensar la intervención y también fundamentar su importancia en este momento tan complejo.

Nuestros objetivos en los espacios terapéuticos se relacionan, por un lado, con la demanda proveniente de las familias, escuelas y el niño/a en sí mismo, y por otro lado garantizar sus derechos, promoviendo mejorar la calidad de vida actual. Para que esto suceda debemos garantizar, el acceso a la salud, educación, a la alimentación, a la socialización y a modificar barreras desde los distintos espacios en donde transite, generando acciones que garanticen su inclusión plena en todos los ámbitos de su vida. 

El escenario educativo y terapéutico viene, desde el año 2020, teniendo a la pantalla como mediador de vínculos, procesos educativos y terapéuticos, implicando esto diversos procesos de adaptación y aprendizajes variados por parte de niños/as y adultos, ante un mundo en pandemia.

Terapias Online- Teleasistencia esta modalidad de intervención se nos presentó como algo necesario ante este contexto.Los diferentes terapeutas/profesionales debimos recrear el abordaje y re-crearnos junto a esta demanda actual.

Nos llevó a aprender muchísimo, a desarrollar más la creatividad para reinventar nuestras intervenciones y a ser más flexibles, más tolerantes, generando un encuadre terapéutico diferente.

Ingresamos en el hogar de las familias, en su intimidad y eso en cierto punto nos permitió acercarnos más a su realidad diaria. Debimos/ Debemos Innovar, adaptarnos, imaginar, involucrar de manera mucho más activa a la familia, intervenir con hermanos, abuelos/as, tíos/as, adecuar nuestros objetivos y metodologías para hacerlas más funcionales que nunca!!!.  

Luego debimos revisar y planificar el cómo volver a la modalidad presencial. Y un día volvimos, siendo muy significativos esos reencuentros. se puso en evidencia la importancia de vernos, de  disfrutar de la mirada en vivo. La distancia física, la atención virtual, nos sirvió para registrar de otro modo lo relevante del espacio presencial, incluso a pesar de que ahora no manifestar nuestras emociones de la misma manera, no podemos abrazarnos ni darnos un beso como antes, pero  podemos mirarnos y acompañarnos de más cerca, sin mediación de las pantallas. 

Consideramos que en este proceso de adaptación lo más importante es no olvidarse nunca de continuar con nuestra mirada siempre puesta en cada sujeto, su singularidad y sus necesidades, tanto en el ámbito educativo como en el terapéutico. 

Sabemos que la educación es uno de los derechos universales del niño/a. Es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Es la manera de enriquecer la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos. La educación es necesaria en todos los sentidos, nos otorga libertad y posibilidades de conocer aquello que, incluso, no está a nuestro alcance.

Este contexto de aislamiento generado por la pandemia lo hemos vivido previamente, recientemente, pero de manera abrupta y disruptiva, llegó de un modo inimaginable. Esta vez era algo esperable en algún sentido pero genera también sus efectos emocionales, conductuales, físicos, educativos, que concatenan las secuelas de la incertidumbre generada al inicio de la pandemia. Cuando paulatinamente, volvemos a reencontrarnos, cuando volvíamos a establecer lazos, vínculos, en donde la vida volvía a ser un ápice de lo que había sido, volvemos a esta misma situación, porque el virus nunca se fue. Entonces es en este momento,en donde el esfuerzo , como dice Levin, debe estar puesto en “disminuir lo más posible ese daño” y en poder usar esta oportunidad para “ver que podemos cambiar” de nuestra cotidianidad ( Levin,2012). 

Uno de los objetivos fundamentales de la educación es posibilitar que el estudiante sea capaz de construir sus propios conocimientos a partir de sus experiencias previas y de las informaciones a las que puede acceder. En ese sentido, es de gran importancia el uso de metodologías facilitadoras que permitan al estudiante aprender y convertir la información en aprendizaje.

En este orden, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no solo provee herramientas, medios, recursos y contenidos, sino, principalmente, entornos y ambientes que promueven interacciones y experiencias de interconexión e innovación educativa. Al respecto manifiestan Compte y Sánchez (2019), lo importante que resulta contar en la enseñanza, entre otras, con “prácticas de investigación e intervención, que incluyan metodologías de aprendizaje, con la finalidad de promover el uso de diversas tecnologías de la información y la comunicación, así como metodologías en red, tutorías in situ o en entornos virtuales” (p.134), que faciliten el desarrollo de habilidades en el estudiante.

Ya lo planteaba Tonucci (2020) al comenzar este vertiginoso y novedoso contexto en el año 2020, abogando por formas creativas para continuar con el proceso educativo. Proponía el uso de actividades de la rutina familiar en la que el/la estudiante pudiera poner en práctica los contenidos, en los que pudiesen generarse aprendizajes significativos. Esta situación inesperada puso en evidencia aquello de la escuela que no funcionaba, las desigualdades presentes desde siempre pero invisibilizadas, por lo que emerge así una oportunidad única para promover que los/as niños/as aprendan cosas nuevas y de una nueva manera. 

Ahora bien, para lograrlo, necesitamos atravesar algunas barreras con las que nos encontramos. En este momento inusual, que necesitamos que los niños/as, jóvenes y adolescentes continúen activos en sus procesos de enseñanza- aprendizaje, nos encontramos con todo tipo de barreras. Por un lado las barreras del acceso a la tecnología, ya que, no todas las familias cuentan con los medios adecuados para hacerlo, y las clases que logran recibir son a través de mensajes de voz o audio, junto con la consigna.

Otra dificultad que encontramos, es la ansiedad elevada frente a la exposición continua a las pantallas, ya sea por el exceso de sonido, por la necesidad de estar atentos de un modo diferente, o porque les genera ansiedad estar lejos de sus pares de quienes necesita, muchos niños/as rechazan la posibilidad de tomar clases por medios virtuales.

Otra barrera es la de la motivación, para estar atentos, en un medio audiovisual que, usualmente, persigue fines lúdicos o de ocio,  y hoy es el escenario de la educación.

La dificultad mayor, y que observamos en la práctica clínica a modo de consulta, o en los gabinetes docentes, es frente a la desmotivación de los estudiantes y la exigencia de las familias para el cumplimiento de las obligaciones escolares, los vínculos niño/a- adulto/a se ven afectados, generando peleas, discusiones y malestar. 

Todo lo anteriormente mencionado, ocasiona en los niños/as estar alejados de sus pares, con quienes se vincula, aprendiendo y explorando, se eleva la ansiedad, aparecen miedos, negación, enojo, malestar. Incluso observamos dificultades sensoriales, alimenticias, trastornos del sueño, etc.

 

Por lo tanto nos preguntamos ¿Cómo podemos abordar estas problemáticas desde lo educativo y lo terapéutico?

Algunas sugerencias e intervenciones que venimos realizando a lo largo de este recorrido, se dividen en cómo es posible accionar desde la familia, y qué pautas brindarles a los docentes para realizar desde su posición. 

Por tanto, si somos miembros de la familia, sugerimos que debemos priorizar el vínculo, organizar espacios, tiempos y lugares de la casa para poder realizar estas actividades, sin que esto conlleve afectar/ desgastar el vínculo con nuestros hijos. Lo principal y lo que se debe priorizar es el vínculo, la confianza y el respeto hacia nuestros hijos/as. Ellos/as no eligen estar atravesando su proceso educativo de esta manera y nosotros tampoco, pero somos, como adultos, los responsables de garantizar que el mismo sea vivenciado positivamente, que deje experiencias significativas de aprendizaje conjunto, en familia. Para ello desde nuestra experiencia terapéutica acompañamos mucho a las familias, porque sabemos que esta situación es estresante para todos/as, pero con acompañamiento se lograron cambios muy significativos en los niños/as. Estamos convencidas que si los adultos se encuentran regulados emocionalmente y se encuentran estabilizados en sus reacciones, contenidos y escuchados, pueden garantizar armonía y tranquilidad del grupo familiar.

 

Podemos, además de acompañarlos en la realización de sus obligaciones, brindarles un espacio de atención plena, en donde el juego sea un aliado para volver a fortalecer nuestra relación, y de este modo compartir. Siempre es el juego, como actividad esencial del niño, la herramienta fundamental para poder llegar a nuestros objetivos.

 

Desde el año pasado y ya incorporado en la rutina de las familias que acompañamos, les propusimos, en relación a las tareas, vivenciarlas de un modo diferente. Planificar ese “encuentro” con ellos/as como una oportunidad para compartir, jugar, experimentar. Muchas veces esto resultaba reparador para los propios padres quienes no tenían recuerdos de haber realizado sus deberes en compañía de otro adulto, y a la vez resultaba muy nutritivo emocionalmente para sus hijos/as. Invitamos a las familias a disfrutar y aprender de ellos, a dejarse sorprender, a ser simplemente observadores de todos los saberes que poseen. El lema fue: “No demandemos, No exijamos, No impongamos, y propusimos en el momento de hacer las tareas No intervenir, No corregir, No posicionarnos en el lugar del saber, animandolos a estar abiertos y expectantes a aprender nosotros de ellos, de su capacidad de asombro, de descubrimiento e innovación. Por supuesto que no era una “tarea” fácil para las familias, pero muchos/as “aprehendieron” esto y lo tomaron como parte de su forma de vincularse con sus hijos/as, siendo una experiencia muy positiva, llevándolos a la reflexión y revisión de sus propias prácticas no solo en lo relacionado a lo escolar.

 

Si somos miembros de la comunidad educativa, debemos también priorizar el vínculo, comprendiendo que cada uno de nuestros estudiantes posee un perfil de aprendizaje que debemos tener en cuenta al momento de planificar una clase, tarea o actividad.

Una manera de generar el mantenimiento del vínculo, siempre es a través del juego, de una acción lúdica que implique el uso del cuerpo, la creatividad. escenarios diferentes en donde la imaginación sea posible, y junto con ella el espacio compartido, motivador y alegre. Esto es indispensable no solo para continuar fortaleciendo el vínculo con el docente, sino también entre los propios compañeros. Nos preguntamos por qué no generar espacios de intercambios espontáneos, tal como se dan en los recreos. Los/as estudiantes disfrutan de la vida escolar de esos momentos, es una de las actividades que más los motivan y que ante el escenario virtual se pierde. Consideramos que los adultos, docentes, familia y terapeutas debemos contemplar este gran vacío y ausencia de estos momentos de intercambios que limita la única posibilidad de socialización con pares que tiene un niño/a en esta situación de pandemia. Por tal razón es importante poder generarlos y sostenerlos en el tiempo, favoreciendo la vinculación y las interacciones que tanto nos enriquecen y nos permiten aprender de esos vínculos. 

 Según Aucouturier (2018),  el juego es un arte libre que se aleja de aquello que se impone. El juego debe ser libre, es una actividad al servicio del placer del niño. Jugar es entonces una fuerza fundamental de la vida, es actuar, es transformar el mundo, es vivir y existir transformando la realidad apropiándose así del mundo. “El placer de actuar libremente, de ser respetado y apreciado por sus propias competencias: cómo transformarse, ajustar su cuerpo, sus apoyos, su tonicidad, sus posturas, su mirada para realizar el placer de tocar, de tomar, de manipular, de desplazarse sobre el suelo da al niño el placer de ser él mismo en ausencia de la madre”.

 

Así como el juego es un facilitador del aprendizaje, libera energía, nos mantiene motivados, y en el caso de los adultos, nos permite el disfrute, romper con la rutina y la lista inagotable de actividades programadas. Muchas veces en la rutina, dejamos de incluir un espacio para compartir con nuestros hijos/as, que es parte fundamental de la educación. 

Por tal razón apostamos a la recuperación del juego y la vivencia dentro de los procesos educativos y terapéuticos, posibilitando que “el maestro sea el niño” tal como planteaba Montessori. El niño/a, desde esta gran referente, es quien puede guiar su proceso de aprendizaje y así orientar al adulto que lo acompaña, funcionando éste simplemente como guía, como mentor, pero respetando su esencia y su saber. Ese saber su jugar, su autenticidad, su energía, su imaginación, deben orientar todo el proceso. 

Desde los espacios terapéuticos el ingresar a los hogares a través de las sesiones virtuales nos permitió acercarnos a las familias, a su cotidianeidad de otra manera, identificando desafíos y posibilidades que se visibilizan pero de manera más difusa desde el ámbito del consultorio. En tal sentido, al trabajar con personas con discapacidad, nos apoyamos hoy más que nunca en poder contemplar los lineamientos de la CIF y definir objetivos en torno a ellos. Principalmente se pudo trabajar en equipo con la familia en relación a los domicio de las actividades y participación de los sujetos con discapacidad que acompañamos: Aprendizaje y aplicación de conocimientos, Tareas y demandas generales. Comunicación, Movilidad, Autocuidado,  Vida doméstica, Interacciones y relaciones interpersonales, Áreas principales de la vida, Vida comunitaria, cívica y social. 

Como uno de nuestros principales objetivos tiene que ver con mejorar la calidad de vida de las familias creemos pertinente definir qué es la calidad de vida (CV) y socializar el concepto de Calidad de Vida familiar, tan importante para intervenir con personas con discapacidad.

La CV refleja las condiciones de vida deseadas por una persona en relación con ocho necesidades fundamentales que representan el núcleo de las dimensiones de la vida de cada uno: bienestar emocional, relaciones interpersonales, bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos (Verdugo, 2010).

Hacer referencia a la calidad de vida en las familias, supone analizar el impacto que la discapacidad puede tener sobre su CV y también, considerar el rol que las familias deben desempeñar para que la CV de las personas con discapacidad sea lo mejor posible (Verdugo, 2010). 

 Debido a que la familia es el contexto más importante para la persona con discapacidad, es fundamental identificar cómo es la calidad de vida de esa familia y las repercusiones que ésta tiene en la vida de quien presenta la discapacidad.

Estos conceptos junto con los mencionados previamente sobre los dominios que plantea la CIF, son de mucha relevancia para poder realizar intervenciones funcionales que impacten de manera directa en el medio en donde transita su día a día la persona con discapacidad. 

 

Ante esta realidad actual, la familia completa, deja ingresar a los profesionales tratantes AÚN MÁS en la intimidad de su hogar, poniendo en evidencia las fortalezas y debilidades de esta nueva modalidad, y de las nuevas modalidades de vinculación surgidas por estos encuentros y desencuentros. mediados por pantallas. 

Estamos convencidas de que los niños/as tanto en la escuela como en los procesos terapéuticos deben ser protagonistas, debemos seguir confiando en sus increíbles posibilidades, en su fabulosa capacidad de adaptación pero involucrándose y apostando a promover su autonomía y autodeterminación en cada acción que realicen. Esto, de algún modo, servirá como factor protector de su subjetividad, ante el contexto tan caótico, invasivo, inseguro, de riesgo y peligro permanente que se instaló en nuestro imaginario a partir del COVID 19. Tenemos la responsabilidad y la obligación de mostrar las posibilidades, las alternativas y las potencialidades que tienen ellos/as mismos para afrontar juntos esta nueva realidad que nos toca atravesar. 

 

 

Bibliografía: 

    • Aucouturier , Bernard ( 2018) Actuar jugar pensar.Puntos de-apoyo para la práctica psicomotriz educativa y terapéutica. Ed GRAO.    
    • Campos Sotos, Y; Garrido Duran, I. (2017) Percepción sobre el abuso de pantallas y el lenguaje comprensivo. , Universidad Finis Terrae. Facultad de Ciencias de la Educación y la Familia. Magister en Neurociencias aplicadas a la Educación Infantil.
    • Cespedes,A (2008). Educar las emociones. Educar para la vida. Ed. Vergara 
    • ·         Dunckley, V (2018) Reinicia El Cerebro De Tu Hijo. Ed.  EDICIONES OBELISCO S.L 
    • ·         González Rena, I y Fridman, S (2020). Acompañando los primeros años. Una mirada respetuosa a la infancia.
  • Gonzalez, L.  (2016) Crecer Apurados. Los límites en juego. Ediciones del Boulevard.  
  • Gonzalez, L. Orschanski, E. Cre-cimientos. (2011) Una mirada desde la psicopedagogía y la pediatría sobre las nuevas infancias y adolescencias. Ediciones del Boulevard
  • ·         Levin, E. (2012) ¿Hacia una infancia virtual? La imagen corporal sin cuerpo. Bs As. Nueva Visión. 
  • Tonucci, F. (2020). Disponible en: https://educarparalalibertad.org/noticia/francesco-tonucci-y-la-invencion-de-otra-escuela-en-el-post-pandemia/

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